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viernes, 2 de junio de 2017

Noches de Ramadán 2017


Fakeba

Noches de Ramadán
Parque Casino de la Reina
Del 10 al 25 de junio de 2017

Una vez más, como viene siendo habitual desde 2006, llega al madrileño barrio de Lavapiés las Noches de Ramadán, unas jornadas culturales y de reflexión y ocio que buscan el diálogo en la diferencia. Un lugar donde conocer propuestas y actividades culturales que se realizan en países cercanos, y al mismo tiempo desconocidos, donde artistas nacidos entre nosotros tienen su hueco. Un festival que huye de los grandes espectáculos y nos acerca a lo nuevo, reciente y novedoso, conjugando tradición y modernidad. Un espacio donde la reflexión y el debate tienen un lugar significativo para conocer la diversidad y pluralidad existentes.

Tres de los cuatro conciertos en el Parque del Casino de La Reina, en Lavapiés, estarán protagonizados por mujeres procedentes de Argelia, Túnez y Senegal. 
De este último país procede Fakeba que el 21 de junio, Día de la Música, ofrecerá su primer concierto en Europa, fusionando tradición y electrónica. Al día siguiente, desde Marruecos y en el mismo escenario de Casino de la Reina, se presenta MobyDick, una de las referencias actuales del hip-hop marroquí. La jornada del viernes 23 nos trae a Neyssatou, una artista independiente tunecina que reivindica el valor de su identidad cultural, híbrida y múltiple. El sábado 24 llega Souad Massi, cantante, letrista y guitarrista argelina criada en el barrio de Bab El-Oued, hija de una humilde familia de melómanos, que nos descubre el chaabi, el rock and roll, el pop, el country, el flamenco, el folk.
También tendrán cabida en este festival multicultural e interbarrios el cine, la danza, la poesía, los debates, la literatura… actividades abiertas realizadas en colaboración con entidades como Casa Árabe, UNED y otras fundaciones, librerías y asociaciones. 
Noches de Ramadán también estará presente el Día de las Personas Refugiadas en el Parque Eva Péron en el distrito de Salamanca.
Del 10 al 25 de junio son las fechas elegidas este año para profundizar en el conocimiento de culturas cercanas, enriquecernos con ellas y valorar la importancia de la diversidad y la cooperación cultural. Casi el 4% de la población de nuestro país se declara musulmana. Para ellos el Ramadán es el mes más señalado el año. Fechas de reflexión, encuentro y convivencia.
Puedes descargarte el programa completo pinchando aquí.

jueves, 19 de enero de 2017

La muerte es una vieja historia


Hernán Rivera Letelier. Foto: La Tercera. Color: JH

Hernán Rivera Letelier
La muerte es una vieja historia
Alfaguara, 2017

Parece que ningún escritor se resiste a la tendencia de crear un personaje que investigue crímenes, de hacer novela negra, un género (literario, televisivo, cinematográfico) que puede que hoy día sea el que más se consuma. El truco actual de ese éxito está en construir un protagonista con características que se conviertan en familiares, más o menos cercanas, pero bien alejadas de los arquetípicos tipos duros del género negro norteamericano de los años cuarenta y cincuenta. Desde que los suecos Maj Sjöwall y Per Wahlöö escribieran entre 1965 y 1975 diez libros con el inspector Martin Beck como protagonista y, más tarde e influído por aquellas obras, apareciera la serie escrita por Henning Mankell (1948-2015) sobre su inspector de policía Kurt Wallander, la novela negra goza de una atracción imparable por parte de lectores y escritores. En la lista de autores encontramos a algunos de gran renombre como John Banville con el seudónimo de Benjamin Black para su obra de este género; o el griego Petros Márkaris, con su comisario Kostas Jaritos; o la obra del italiano Andrea Camilleri, con su serie protagonizada por el Comisario Montalbano, homenaje directo a otro gran escritor de novela negra, Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003), creador del famoso detective Pepe Carvalho. Esto solo por decir algunos, pues son infinidad los autores que se apuntan a la novela negra (recordemos las andanzas de Boris Vian (1920-1959) con sus impresionantes novelas firmadas como Vernon Sullivan).
El último descubrimiento es el personaje creado por un gran autor chileno, Hernán Rivera Letelier, escritor tardío con una curiosa biografía de trabajos diversos en las minas y en las salitreras del norte de su país y como vendedor de periódicos, algo que parece haber aportado a su lenguaje una gran riqueza por su inmenso dominio del habla popular y los diferentes giros locales. Tras haber autopublicado un primer libro, Poemas y pomadas (1988), que vendió por la calle, puerta a puerta y en bares y cafés, su obra literaria ha ido creciendo en diversidad y calidad, encadenando premios y distinciones, hasta llegar a la fantástica (en sus dos sentidos, como estupenda y porque su obra siempre tiene un punto de fantasía) El arte de la resurrección (2010), que logró el XIII premio Alfaguara de Novela.
Su último libro, La muerte es una vieja historia, nos presenta al Tira Gutiérrez, detective formado con un curso a distancia, quien para salir de sus apuros económicos y vitales, decide dedicarse a esa infrecuente y casi inexistente profesión en su país. Acostumbrado a que solo le lleguen asuntos de infidelidades como el trabajo más habitual al que dedicar su ojo detectivesco, un día le aparece un extraño caso de violaciones en el recinto del cementerio de la ciudad, y le llega a través de una joven religiosa y aparentemente pacata, la hermana Tegualda. Sorprendentemente, esta decide acompañarle en su investigación como ayudante para localizar al Muertito, el fantasmal sospechoso de haber cometido esos crímenes. Los dos personajes, a priori antagónicos, se lanzan a una investigación por los barrios más lumpen y sórdidos de Antofagasta, la ciudad en la que viven y donde han sucedido las violaciones.
No sé si la intención de Letelier es seguir con este personaje para construir lo habitual del género negro: una serie protagonizada por el Tira Gutiérrez y la monjil Tegualda, perfectos como protagonistas. Todo apunta a que disfrutaremos con frecuencia de las correrías y los asuntos en los que se mete esta extraña pareja, y, por supuesto, con la excelente prosa y narrativa del autor.

jueves, 12 de enero de 2017

El Palacio de los Sueños



Ismaíl Kadaré
El Palacio de los Sueños
Pallati i Ëndrrave. Traducción: Ramón Sánchez Lizarralde
Alianza Editorial / El Libro de Bolsillo, edición 2016

La censura, la opresión y el totalitarismo se reflejan de manera directa en la obra de muchos creadores. Cuando, además, el sistema social y político trata de paralizar cualquier iniciativa artística y literaria que se aleje del argumentario oficial, la reacción que provoca, la mayor parte de las veces, es precisamente la contraria. Muchas obras geniales de la historia de la cultura han surgido por la imposibilidad de hablar con libertad y por la necesidad de refugiarse en metáforas y alegorías. Y en esta tesitura, han acabado siendo mucho más efectivas contra ese poder opresor que si la palabra hubiera tenido plena libertad de discurso.
Uno de los casos más representativos de esta censura en la literatura es el del albanés Ismaíl Kadaré, quizás el escritor más famoso y premiado de su país, que ha tenido que recurrir a múltiples versiones de sus obras dependiendo del lugar donde fueran a publicarse. Su país, cruce de imperios históricos e invadido por Italia y por los nazis, sufrió una cerrada dictadura socialista a manos de Enver Hoxha (1908-1985) hasta que en 1991, tras la caída del telón de acero, se convirtió en una república parlamentaria. Fue entonces cuando Kadaré regresó desde su voluntario exilio político en Francia donde había comenzado la revisión completa y sistematizada de su obra.
Es precisamente de las ediciones corregidas por el autor de donde procede la traducción de este libro, El Palacio de los Sueños, escrito entre 1976 y 1981 y considerado como una de sus obras maestras.
Intensamente kafkiana, esta novela se convierte en una alegoría de la voluntad de poder de los totalitarismos, donde el protagonismo se sitúa en un reino enclavado en el Imperio Otomano que, para controlar a sus ciudadanos y prevenir cualquier posible disidencia, ha creado un fabuloso mecanismo funcionarial para controlar los sueños diarios de todos los habitantes del país. El joven inexperto Mark-Alem entra a trabajar en el centro de toda esa maquinaria estatal, el conocido como Palacio de los Sueños, en donde se seleccionan los sueños recopilados en todos los rincones del país, se interpretan y se analizan hasta la extenuación. Kadaré nos lleva con esta increíble novela hasta esos extremos paranoicos que vivieron las dictaduras socialistas en el pasado siglo, en donde todo el mundo recelaba de todo el mundo y los habitantes se sentían vigilados constantemente. Aquí, hasta en sus sueños. Podría considerarse una distopía, pero va más allá, porque es un relato sobre el poder, sobre las luchas fraticidas para lograrlo o mantenerlo y de las pestilentes alianzas que es capaz de hacer para seguir en el trono o conseguir sentarse en él. Lo que, en una traslación temporal y de sistemas políticos, podríamos aventurar a que casi se convierte en un retrato de cómo hoy funciona la democracia, asentada férreamente en sus estructuras monetarias y larvada de intereses, estrategias y deseos de poder, cada vez más omnímodo, dirigido por las grandes multinacionales económicas.
Kadaré hace con esta novela lo que los grandes autores, convertir en eternas sus propuestas narrativas hasta el punto de que no solo cuentan lo que se lee directamente, sino que también dibujan a la perfección las características más significativas del ser humano y de la sociedad que construye, destruye y vuelve a construir constantemente.
Constantemente propuesto para el premio Nobel, el escritor albanés fue merecedor del premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2009 o del primer premio Booker Internacional en 2005, y, más recientemente, el premio Jerusalén (2015), ademas de ser miembro de la Academia de las Artes de Berlín y de la Legión de Honor Francesa. El Palacio de los Sueños es una obra maestra de un escritor deslumbrante que merece la pena ser leída.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Sinfonías de la mañana



Martín Llade / VVAA
Sinfonías de la mañana
Libro + 2 cds. Radio Clásica / RTVE / Warner, 2016

Acaba de ser galardonado con el Premio Ondas 2016 de Radio al mejor presentador o programa en coincidencia con los 50 años de la emisoria Radio Clásica. Martín Llade, periodista, y, sin duda, gran melómano, lleva ya una década deleitándonos las mañanas con una combinación altamente sugerente, Sinfonías de la mañana, en el que incluye la lectura de relatos sobre grandes músicos y las músicas que les hicieron conocidos y merecedores de nuestro respeto y amor por la música. Más de trescientos textos que se adornan musicalmente con obras, en general, bastante populares, conocidas y que podríamos llamar, los hits de la música clásica, de cualquier época y estilo.
Coincidiendo con este premio, se acaba de editar un estupendo libro con una selección de estos populares relatos del programa, en el que se incluyen dos cds con fragmentos musicales que acompañan a cada uno de los 35 textos que completan la obra. La selección se ha realizado atendiendo a la aceptación de los oyentes y se convierte en un estupendo viaje musico-literario por las músicas de todos los tiempos, desde Monteverdi, Purcell, Händel o Bach hasta Wagner, Chopin, Satie, Beethoven o Piazzolla, por referir solo unos pocos de los grandes genios de la música que este volument contiene.
Una oportunidad para acercarse a la mal entendida como música seria para aquellos que nunca se han atrevido, con un conjunto de obras bastante conocidas y textos amenos y entretenidos para comprender mejor la vida, la época y la obra de los compositores más famosos. También es muy sugerente para aventurar a los jóvenes y niños por el mundo de la música clásica, convirtiendo cada audición en un relato con una extraordinaria banda sonora.
Además, como cualquier cosa que proceda de Radio Clásica, las obras grabadas estan interpretadas por los conjuntos, orquestas, directores y solistas más destacados, con nombres tan eternos como Nicolas Harnoncourt, Maria Callas, Andreas Scholl, Alicia de Larrocha o Victoria de los Ángeles, entre otros muchos de calidad incuestionable.

Si quieres ampliar más la escucha, puedes escuchar los podcast del programa pinchando aquí.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Las primeras poetisas en lengua castellana


Grabado con la imagen de Sor Juana Inés de la Cruz
VVAA
Las primeras poetisas en lengua castellana
Edición y nota preliminar de Clara Janés
Libros del Tiempo / Siruela, 2016

Actualmente vivimos un momento dulce en lo que a la literatura escrita por mujeres se refiere. Son muchas las editoriales que han puesto su foco de atención en las escritoras, en las autoras que han aportado una mirada diferente a las letras y un universo literario, en ocasiones realmente particular, y que tantas veces y tanto tiempo han sido solapadas por los hombres, en la literatura, como casi en cualquier otra facetas de sus vidas. Aunque muy poco a poco y no tan universalmente como sería deseable, afortunadamente hoy día esa atención hacia las mujeres se está extendiendo y muchos nombres femeninos han salido del escondrijo en el que estaban enclaustrados.
Hoy podemos disfrutar de infinidad de textos de autoría femenina. Algunos de los cuales (y esto también ha sucedido entre autores masculinos) han sido difuminados por el paso del tiempo, se han perdido entre las modas y, presionados por los y las más populares autoras, han quedado encerrados en bibliotecas y archivos y no han salido (casi) nunca a la luz de los lectores.
Siruela, de la mano de la escritora y académica barcelonesa Clara Janés, se ha fijado en las pioneras de la poesía en lengua castellana, reeditando una antología que salió por primera vez hace treinta años, Las primeras poetisas en lengua castellana, con una edición ampliada.
Grabado con la imagen de Sor María de la Antigua


De todos son conocidas Sor Juana Inés de la Cruz, o Teresa de Jesús, pero a muy pocos les sonarán nombres como los de Amarilis, Cristobalina Fernández de Alarcón, Violante Do Ceo, María de Zayas, Ana Francisca Abarca de Bolea o Leonor de la Cueva y Silva, por citar solo a algunas de las que aparecen en esta selección de textos. En el siglo XVII, María de Zayas escribía en su novela La inocencia castigada «¿Por qué, vanos legisladores del mundo, atáis nuestras manos para las venganzas, imposibilitando nuestras fuerzas con vuestra falsas opiniones, pues nos negáis letras y armas?». Un texto reivindicativo que hoy sería feminista y que refleja bien a las claras las dificultades que tuvieron las mujeres, no solo para desarrollar su literatura, sino, incluso, para poder aprender a escribir y leer. Fueron los monasterios los que dieron amparo a muchas de las mujeres que han dejado legado literario. También algunos pequeños círculos de las clases elevadas o las hijas o esposas de algunos literatos hombres.
Un trabajo enorme de investigación y búsqueda el que ha realizado Clara Janés entre los fondos de la Biblioteca Nacional de Madrid para que nosotros podamos hoy recuperar y disfrutar de estos textos poéticos, hermosos, místicos muchos de ellos, pero llenos de una pasión eterna y universal, la de la búsqueda de lo sublime, de la paz espiritual, del amor y de la belleza.
Dice Clara Janés en el prólogo: «Con entusiasmo profundicé en las salas de Iconografía y de Manuscritos, descubriendo tesoros inesperados. Ahora buscaba no solo poemas y retratos sino cuanto rodeaba, ponía de manifiesto y se hacía eco de este suceso: en nuestra tierra, la mujer escribía desde el momento en que se pasó del empleo del latín al romance. No solo tuve en las manos ediciones de los siglos XV, XVI o XVII, sino que accedí a los manuscritos y, por supuesto, a los grabados».

Puedes leer el prólogo completo de Clara Janés pinchando aquí.

martes, 18 de octubre de 2016

Oh So Pretty: Punk in Print 1976-80

Cartel para el single God Save the Queen de Sex Pistols, realizado por Jamie Reid, (mayo de 1977). Mott Collection
Oh So Pretty: Punk in Print 1976-80 
Mott Collection, con un ensayo de Rick Poynor
Phaidon, 2016

Toby Mott no había cumplido aún los veinte años cuando, a finales de los setenta y primeros de los ochenta del pasado siglo, unas bandas musicales comenzaron a revolucionar la música pop de forma agresiva, explícita, irreverente y heterodoxa. El Punk nacía en los barrios de Londres y, con esos grupos y su música, la imagen que proyectaban se traducía en maneras de vestir (o de romper las vestiduras), de expresarse, tanto visual como dialécticamente y de anunciarse con flyers, carteles, revistas... Toby comenzó a guardar todos aquellos productos con los que se promocionaban los conciertos, las bandas, las modas y los medios donde aparecían bandas como Sex Pistols, The Clash, The Damned, Ramones o The Jam, entre otras muchas, menos conocidas, que invadieron la escena musical británica, se expandieron a Estados Unidos e influyeron definitivamente en los modos y maneras de expresarse de la música de finales del siglo XX.
Cuatro décadas después, aquella colección se ha convertido en un material documental de toda una época, que aún continúa, aunque absorbida por la industria como cualquier otro género o moda. The Mott Collection es la base de este libro magnífico, en donde el protagonismo lo tiene el grafismo. Una enorme colección de imágenes (más de 450) de fanzines, carteles, flyers y chapas de la época punk que, como seña de identidad, tienen en común el casi exlusivo uso del blanco y negro, de los recortes y tachones y del uso de tipografías distintas en un mismo texto, así como, como no podía ser de otra manera, el posado radical, provocativo y casi amenazante de los grupos. En palabras de Mott, una “estética cruda e inmediata”, que “representa el ímpetu de esta explosiva cultura del hazlo tú mismo”.
De aquellas impresiones defectuosas, en papeles de baja calidad, con malas fotografías que se desvaían con las sucesivas fotocopias, vemos, hoy día, cuando tenemos en frente esta completa colección de imágenes, un estilo compacto y con coherencia, con una estética tan fuerte como han sido las de muchas otras tribus urbanas relacionadas con la música.

Portada del fanzine Bored Stiff #1. C. Terry et al., Tyneside Free Press (julio 1977)
Más si cabe, pues la del punk fue mucho más transgresora que la de otros estilos, con una intencionalidad de provocar y romper los patrones establecidos como normas de conducta básicas asimiladas por la sociedad, no solo en las actitudes que, como en otros géneros, siempre quieren diferenciarse de sus ancestros más inmediatos, sino en los principios más básicos asumidos como inalterables por las sociedades, como la vestimenta destrozada, la auto-agresión física, la mugre y la búsqueda consciente de la fealdad para provocar. Resulta llamativo cómo la misma sociedad bienpensante ha asumido todas esas poses y las ha convertido en algo plásticamente vendible (con sus evidentes transformaciones hacia lo políticamente correcto) para la estética punk se vislumbre hoy día como una moda más que resulta hasta plásticamente atractiva (lo contrario de sus argumentos originales) para poder vender según qué cosas.
El libro Oh So Pretty: Punk in Print 1976-80 es el perfecto resumen de toda esta época, de todo aquel movimiento contracultural y casi antisistema que movió conciencias en muchas direcciones y transformó la música abriendo vías nuevas a la expresión y a las formas en las que la juventud busca acentuar sus siempre nuevas maneras de ver el mundo. Es un libro completísimo (en inglés), muy bien presentado e impreso en un papel tremendamente adecuado para la estética punk, un papel basto, áspero, muy parecido al de los carteles que se pegaban en las paredes, de los flyers que se distibuían para promocionar las directos de las bandas o los fanzines que se multicopiaban para aunar un espíritu generacional y un género musical que ya forma parte de la historia de la música, como puede comprobarse en el ensayo inicial, escrito por el crítico, comisario de arte y conferenciante Rick Poynor, para quien la Mott Colletion es una muestra relevante “rebosante de vida” por su crudeza y su caos.


martes, 27 de septiembre de 2016

Nana de Tela. La vida tejida de Louise Bourgeois



Amy Novesky e Isabelle Arsenault
Nana de tela. La vida tejida de Louise Bourgeois
Cloth lullaby. The woven life of Louise Bourgeois
Traducción: Pilar Adón
La Pequeña Impedimenta, Impedimenta, 2016

Una infancia y juventud entre los telares y los tejidos de la madre y observando las constelaciones desde un jardín lleno de flores llenó la cabeza de Louise Bourgeois (1911-2010) de imágenes, de colores y de formas. Aprendió a tejer, a restaurar y a teñir en el taller de su madre Josephine, sufrió mucho con la tiranía de su padre, mujeriego e impredecible, y estudió Matemáticas y Geometría en La Sorbona, materias que abandonó para dedicarse al estudio del Arte. Entre los aprendizajes juveniles, las enseñanzas docentes y culturales en París y la relación con su padre, comenzaron a surgir de sus manos y de su inspiración distintas obras que tenían los tejidos como un material importante en su desarrollo. Aunque pronto comenzó a esculpir, experimentando con muy diferentes materiales, tanto por su esencia, madera, metal, plástico, como por su origen, en muchas ocasiones, procedentes de la vida cotidiana y fijó su residencia en Nueva York, lugar donde se codearía con la crema y nata de los artistas contemporáneos más fulgurantes de la época, formando parte del American Abstract Artists Group. Con el tiempo, Bourgeois se convertiría en una de las artistas más singulares del siglo XX, tremendamente conocida por sus Maman, arañas gigantes realizadas con distintos materiales, bronce, acero, mármol... que comenzaron a poblar espacios en las ciudades más culturales del mundo. Una de ellas es muy conocida en nuestro país puesto que da la bienvenida a todos los que visiten el museo Guggenheim de Bilbao.
El libro ilustrado Nana de tela es la recreación de la vida de Louise Bourgeois con un texto realmente poético escrito por la estadounidense Amy Novesky que ha sido bellamente ilustrado por la canadiense Isabelle Arsenault. Con una serie de páginas compuestas de forma muy especial, casi como si se tratara de un intrincado telar de los que restauraba Louise de niña, Arsenault da vida y color a las palabras emotivas y algo melancólicas que narran la historia de esta artista inquieta y desgarrada, de esta mujer fuerte y delicada que puso hilos con texturas muy diferentes para trenzar sus dolores y sus sensaciones vitales, pasados y presentes y convertir su arte en “su manera de sanar”.


Nana de tela es, también, una bonita y muy artística manera de entrar en la biografía de esta artista tan especial, una manera muy sugerente de incitar a los más pequeños a penetrar poco a poco en el terreno de la creación artística, a estimular sus creatividades y a demostrar que el arte se construye poco a poco sin necesidad de detenerse en convenciones formales, en academicismos y para el que todo el universo puede servir como fuente de inspiración.

Puedes leer las primeras páginas de Nana de tela pinchando aquí.
Puedes ver el documental Louise Bourgeois, une vie, realizado por Camille Guichard en 1993 pinchando aquí.

martes, 20 de septiembre de 2016

Las efímeras

Pilar Adón

Pilar Adón
Las efímeras
Galaxia Gutemberg, 2015

Opresiva, enfermiza, oscura, misteriosa... Como si fuesen los de un cuento clásico, los personajes de Las efímeras viven en un bosque inquietante, en casas muy particulares, viviendas que, como las de los cuentos, tiene su propia personalidad, con sus extraños patios, sus árboles amenazadores y sus espacios secretos; con unos caminos intrincados que unen unas con otras atravesando laberintos entre la espesura y por entre lo siniestro de las sombras.
La madrileña Pilar Adón nos deslumbra oscureciéndonos el ánimo con una narración con tintes psicológicos, quizás hasta fantásticos, nada amables, que viaja a los terrenos de la dominación y de la dependencia. Los protagonistas son como esos insectos que dan nombre al título, las efímeras, el orden más antiguo de los alados, que se extiende por todo el planeta, y que resulta una metáfora de un modo de vida ancestral y universal, de la subordinación de unos al poder de los otros, de las relaciones que nutren a algunos para dirigir las debilidades de muchos. Efímera tiene también otro significado, procedente también del nombre del insecto (que, en ocasiones, vive menos de un día), y es el de algo que tiene poca duración, poco recorrido, que es pasajero.
Fugaz y frágil como las relaciones de Dora y Violeta, dos hermanas que viven aisladas en una extraña casa en el centro del bosque, con una de ellas, Dora, dominando emocional y vitalmente a la otra, dirigiendo tanto sus comportamientos como casi sus pensamientos. Y esto se sostiene en un equilibrio tan delicado como esos insectos primigenios. Hasta que un día, un joven huidizo con un turbio pasado se acerca a una de las hermanas, a Violeta, prisionera de la otra, y la atrae hasta que esta decide romper las cadenas que la atan a ese modo de vivir y huye al bosque para encontrarse con el muchacho.
El conflicto (si es que no lo había antes) se desencadena y en él se entrepone Anita, una mujer que parece organizar todo lo que se mueve por esta extraña comunidad, como la reina de la colmena que gobierna y dirige. Porque los personajes se comportan como si de una colmena se tratase, recordando, como atestigua la escritora, a La Ruche (la colmena), una escuela libertaria francesa, que existió entre 1904 y 1917, laica y autogestionada, y que pretendió funcionar como una cooperativa. Pero aunque en esta escuela de hace un siglo cualquier tipo de gobernanza estaba prohibido, en la novela de Adón las relaciones de poder de unos sobre otros están a la orden del día...
...del día lluvioso, gris, casi entre tinieblas, oscurecido por la imponente presencia del bosque, de los árboles y de los intrincados senderos que hay entre ellos. Como en los cuentos clásicos, la naturaleza se convierte en la verdadera protagonista, atenazando sin piedad la vida de los que se mueven en esta comuna cerrada y enferma, dominándolo todo con un abrazo lleno de ramas, de humedad, de insectos y de sombras. Una narración absorbente y asfixiante, con una riqueza expresiva fascinante en la que los personajes son tanto menos importantes como lo es la atmósfera generada por la sucesión de los acontecimientos y por esa pesada presencia del bosque, de la naturaleza más salvaje y terrible sobre la estrecha vida que entre sus espacios discurre.
Pilar Adón es autora de varios poemarios y de distintas narraciones, entre ellas El mes más cruel (Impedimenta, 2010) y Viajes inocentes (Páginas de espuma, 2005), que se hizo con el Premio Ojo Crítico de Narrativa 2005. Y, sin duda, siente una gran fascinación con el mundo del bosque, como parecen atestiguarlo algunas traducciones que ha hecho, en donde la presencia, la atracción, la magia y el misterio de los bosques están muy presentes: El árbol, el fabuloso ensayo de John Fowles o Picnic en Hanging Rock, la inquietante novela de la australiana Joan Lindsay, ambos publicados en Impedimenta y de los que hemos dado reseña en estas páginas.
El bosque, siempre el bosque...

Puedes leer las primeras páginas de Las efímeras pinchando aquí.

miércoles, 13 de julio de 2016

Promesas / La isla



Ana Juan / Matz Mainka
Promesas (Promesse, 2012) / La isla (L’isola, 2011)
Grupo Editorial Luis Vives / Contempla, 2016

A falta de un título para completar la Trilogía del Mar del Norte, cuya aparición está prevista para el próximo octubre, no puedo resistir la tentación de hablar de esta nueva maravilla gráfica (una más) de Ana Juan, realizada en colaboración con el dibujante de cómic y guionista alemán Matz Mainka. Se trata de tres títulos que realizaron conjuntamente tras haberse conocido en 1994 en Japón mientras disfrutaban de una beca organizada por la editorial Kōdansha.
Mainka escribe unos textos que tienen mucho de leyenda, de magia, de amores rotos y perturbados y de pasiones que van más allá del tiempo y del espacio, algo que se adapta perfectamente al estilo gráfico de Ana Juan, en donde los claroscuros de sus ilustraciones transitan entre las sombras de lo imaginado y las luces de los sueños.

En Promesas, Ana y Mainka nos cuentan una historia de amor que se mueve como un tatuaje vivo por el cuerpo de Ada, una joven enamorada de Hans, un soldado que parte al frente durante la I Guerra Mundial y con quien se ha hecho seis promesas, seis compromisos de amor, de fidelidad y de futuro que la contienda viene a trastocar. Los dibujos de la ilustradora nos hacen flotar por las emociones de los enamorados, por las angustias de la separación y por los desencantos de la ausencia con un estilo tan delicado como tenebrista, algo muy propio de Ana Juan, que introduce también muchos elementos oníricos y fantásticos. Dibujos en grafito negro y texturas sepias al que añade un rojo encendido como elemento distintivo de la unión entre Ada y Hans. Los enamorados vuelan y se estremecen, como hacían las parejas del pintor ruso-francés Marc Chagall flotando sobre los tejados de París, en abrazos mentales, en deseos que trascienden el espacio que los separa y que convierten esas promesas de los enamorados en el fin mismo de sus existencias (y quizás, de más allá de ellas). Una preciosidad en la narración y el dibujo que tiene imágenes que son verdaderas obras de arte, unas hermosas y danzantes composiciones de amor y de pena.

El segundo libro, La isla, cuenta una historia más oscura, trágica y enfermiza, casi una historia de terror fantástico, en la que aparece un extraño espíritu de mujer que llega del mundo de los sueños o de los deseos para desquiciar la apacible vida de un farero que vive con su familia en las islas de Halligen, en el mar del Norte. Aquí, Ana utiliza colores apagados, como las luces de los días grises y las noches eternas de esos parajes tan norteños, lo que aporta a la narración un intenso matiz de tristeza y de locura, de perversión y de miedo. Las tentaciones del espíritu vuelven loco al farero y las tormentas sin fin vienen a disparar el drama en muchas direcciones. Pequeños dibujos en tinta negra y roja vienen a remarcar el drama que se va descubriendo en las fabulosas pinturas que la ilustradora valenciana ha realizado para este cuento de aires góticos y malignos, anegado de vapores de alcohol yde desesperanza, miedos, oscuras aves agoreras y sufrimiento sin fin.
Qué ganas tengo de que se publique Hermanas, el tercer título de la trilogía para entrar de nuevo en ese universo sutil, como de filigrana, del arte de Ana Juan, un mundo artístico que es como un trenzado imposible de imágenes ariscas y tenebrosas a la vez que hermosas y llenas de romanticismo. Y en el de los textos que narran estos cuentos parecen extraídos de entre las leyendas trágicas y llenas de imaginación que escribieron Edgar Allan Poe, Gustavo Adolfo Bécquer o Guy de Maupassant.

miércoles, 27 de abril de 2016

Carrete velado



Irene G Punto
Carrete velado
Aguilar, 2015

¿Será a causa de la crisis económica, del desencanto con la política, de la desafección con un sistema social agresivo e impersonal...? El caso es que la poesía está viviendo una (¿nueva?) edad de oro y parece que la gente está necesitando frenar el paso, detenerse un poco a escuchar, a sentir el roce, a dejarse mimar por las palabras, los sabores, los colores... a sentir sus sentidos.
Carrete velado es signo de nuestros tiempos. Es poesía. Es ciudad. Es comunicación rápida. Es el vértigo de la brevedad. Es imagen. Y también refleja esa necesidad de muchas personas por oir palabras bien pronunciadas, por adornarlas con imágenes que nos seduzcan, por empaparlas de sensaciones cercanas, próximas, conocidas y más atemperadas a nuestros sentires. Y por que sean escuetas, directas, sin necesidad de circunloquios innecesarios...
La periodista y poeta Irene G Punto publica su tercer poemario tras Micropoesía, Macrocorazón y Mercromina (2013) y Punterías (2014), ambos publicados por Torremozas, y sigue fiel a sus premisas literarias: escribir lo que siente, sentir lo que escribe... apuntarlo todo. También Carrete velado refleja el mundo interconectado en el que vivimos, que no necesita de grandes discursos para decir cosas intensas y que, además, espera interactuar con quien te escucha, con quien te lee, con quien te mira. Es poesía de aforismos, de tacto orgánico que no necesita de traducción y que nos despierta la sonrisa, nos suelta una lágrima o nos impele al abrazo y, con todo ello, a compartirlo con los demás, con quienes sienten afinidad por nuestras sensaciones y emociones. Irene nos convoca a una suerte de universo en el que las palabras se funden con las imágenes. Sus poemas se hermanan con fotografías. Sus escritos se reproducen con tipografía que recuerda a la máquina de escribir y las imágenes recuerdan la fotografía analógica. Todo se ralentiza para disfrutar de todo despacio y saborearlo... aunque sus poemas, a veces, solo tengan una línea.
Y como para sentir hay que experimentar, Carrete velado se transforma a mitad del libro en poesía desvelada, en donde Irene G Punto propone sus desvelos para que el lector se deje atrapar por ellos, por uno, por varios desvelos, y realice su propia fotografía, las impresiones emocionales que el poema le haya provocado, sus propios desvelos transformados en imágenes. Y que esa imagen pueda ser compartida con todos a través de las redes sociales. Como antes decía, la poesía se ha hecho de hoy, se ha convertido en uno de los modos más rápidos de transmitir sentimientos profundos ajenos al arisco devenir de la sociedad. Irene nos ofrece la suya con generosidad y confidencia, haciéndonos cómplices de sus palabras, provocándonos para poner imágenes a sus frases, para que recuperemos, entre todos, el gusto por revelar nuestros “secretos velados, varados y vivos”. Y, como apunta Luis Eduardo Aute en el prólogo del libro, lo hace con un lenguaje “transparente, desnudo, árido en adornos retóricos, esencial, y en este caso, por la índole escenográfica del poemario, diría que esenciográfico”.
Como ejemplo, dejo aquí una muestra:

Foto: Roberto Iván Cano
          EufeMISMO de uno MISMO
                Si tu lengua me reconoce que pase, entre, penetre.
                Pero que tenga cuidado con mi suelo. Está mojado.

Puedes ver el booktrailer de Carrete velado pinchando aquí.

miércoles, 20 de abril de 2016

Nebiros

Juan Eduardo Cirlot, en Barcelona, 1950, año en que escribió Nebiros

Juan Eduardo Cirlot
Nebiros
Siruela, 2016

El pasado 9 de abril se cumplió el centenario del nacimiento del barcelonés Juan Eduardo Cirlot (1916-1973), uno de esos curiosos personajes de la cultura que tantas veces quedan en los márgenes aun cuando su calidad e interés son mayúsculos y, en ocasiones, sorprendentes. Músico, poeta, ensayista, crítico de arte, afín a muchos grupos culturales de vanguardia, este intelectual es conocido sobre todo por el Diccionario de los símbolos (1958), una obra muy popular sobre el mundo de la simbología que se tradujo al inglés en 1962 y que ha sido reeditada desde 1997 en Siruela nada menos que en veinte ocasiones. Este libro fue precedido de otra obra de catalogación, el Diccionario de los ismos (1949-1956), un compendio de estética en forma de diccionario. Fueron numerosos los libros de poemas, los artículos de prensa y los ensayos que escribió, pero, sin embargo, solo abordó la novela en una ocasión, y no tuvo fortuna con ella.
Se trata de la compleja narración Nebiros (1950), que debió ser editada por el poeta y editor Josep Janés i Olivé (posterior cofundador de la editorial Plaza & Janés), pero, desafortunadamente, se topó con la censura férrea que todo lo observaba en aquellos tiempos, y que llegó a considerar la obra “de una moralidad grosera” y “repugnante”. Hoy, a los cien años justos del nacimiento de su autor, consigue por fin ver la luz en una cuidada edición a cargo de la hija de este, la medievalista Victoria Cirlot, quien, junto a Enrique Granell, pudo rescatar el manuscrito perdido en junio de 2015 del Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares, traspapelado entre cientos de expedientes.
Y si lo que fue en su momento un motivo para su prohibición, hoy lo es para su lectura. Se trata de una narración agónica, oscura y decadente; un deambular por los márgenes del infierno, por los abismos de la sociedad. El protagonista, sin nombre, es un gris y apático empresario, misántropo hasta límites de lo maniático, ajeno a los placeres de la vida cotidiana e inmerso en profundas cavilaciones constantes en las que se cuestiona todo, desde lo moral hasta la religión, desde el bien hasta el mal. Precisamente es de un demonio, Nabeirus, de donde surge el nombre de la novela y el de un extraño bar en los barrios más siniestros y arrabaleros de la ciudad portuaria donde vive, que Cirlot no identifica pero que bien podría ser un remedo de Barcelona o de Marsella. La vida nocturna de esas calles llenas de prostitutas, de borrachos, de gente sin rumbo consigue crear un ambiente axfisiante en el que el protagonista se va introduciendo como una vía de escape hacia no se sabe dónde. Como con los personajes de Albert Camus (1913-1960), el nihilismo de este empresario casi fantasmagórico aleja la esperanza de su espíritu traspasando la frontera de lo real y cayendo irremisiblemente en el infierno de sus cavilaciones, casi alucinadas, dramáticamente hipnotizadas.
Los argumentos que va desgranando el personaje noctámbulo son de una lucidez explosiva, despiadada con todo y todos los sectores de la sociedad adocenada y, claro, de esa manera los censores de la época se sintieron espantados con esta novela, con fragmentos tan directos como este:
«…se reía manifiestamente de las verdades religiosas, no solo de los dogmas y de los milagros de la religión en cuyo seno naciera, sino de la misma esencia de la religión…»
Precisamente es esta una de las frases señaladas por la censura en el mismo manuscrito original que fue prohibido. Victoria Cirlot añade a la edición del libro un apéndice con los sucesos que provocaron el tira y afloja del editor y de los censores y uno final con los apuntes que la censura anotó en el original para demostrar que era un libro (en su día) impublicable. Hoy, por fin, podemos disfrutar de este estraordinario, difícil, molesto trabajo literario que, como según dice la hija de Cirlot, parece, por alguna extraña razón, haberse empeñado en permanecer oculto justo hasta que se cumplieran los cien años del nacimiento de su autor.

Puedes leer las primeras páginas de Nebiros pinchando aquí.

martes, 29 de marzo de 2016

Quirke



VVAA / Benjamin Black
Quirke
Serie completa. Pack 2 dvds.
BBC / Cameo

No hace mucho, en la edición de 2014, fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. El escritor irlandés John Banville, además de su faceta como escritor pausado y sarcástico, tiene una segunda personalidad a la que denomina Benjamin Black y, como si fuera una suerte de doctor Jeckyll y Mr. Hyde, con esta nos narra sus historias más oscuras, sus libros de serie negra en donde da vida a un personaje, Quirke, protagonista de las tétricas aventuras que en ellas se desarrollan. Quirke es el forense jefe de la morgue de un Berlín ambientado en los años 50 del pasado siglo. Depresivo, lleno de problemas afectivos, alcohólico hasta el extremo de ingresar en una clínica de rehabilitación, el doctor no puede reprimir la tentación de investigar las extrañas vicisitudes que pueden haber llevado a deteminados cadáveres que llegan a su mesa de trabajo, catalogados como muertes súbitas o en circunstancias desconocidas.
Este personaje está profundamente atormentado por haber sido un hijo abandonado en un orfanato, por haber abandonado a su propia hija en manos de familiares y por no saber cómo afrontar las consecuencias de aquellos sucesos en los reencuentros y con las pérdidas subsiguientes. Solo por el terreno en el que se mueve profesionalmente y por su adicción al alcohol y a la noche sórdida de la capital, las narraciones (verdaderamente apasionantes en su versión en libro) que nos dibuja Banville son oscuras, amargadas y misteriosas, llevando el género de la novela negra, tan seguido por muchos aficionados, a un terreno de alta calidad literaria.
La BBC realizó la oportuna versión televisiva, con la serie Quirke, cuya primera temporada fue puesta en antena en 2013 y que ahora ve la luz en España en edición en dvd para que podamos recuperar los misterios de este detective aficionado y acostumbrado a bregar con cadáveres y cuerpos en descomposición. Una serie que mantiene la perfecta esencia de las novelas, con magníficas interpretaciones de la escuela británica, encabezadas por el magnífico actor irlandés Gabriel Byrne en el papel de Quirke.


Esta primera temporada, que se presenta completa, contiene tres episodios que corresponden a tres de las novelas de Benjamin Black, en concreto Christine Falls (El secreto de Christine, Alfaguara, 2007), primera novela de Banville como Benjamin Black, con el aborto clandestino como argumento principal, The Silver Swan (El otro nombre de Laura, Alfaguara, 2008), donde la pornografía se hace presente, y Elegy for April (En busca de April, Alfaguara, 2011), con la desaparición de una hermosa joven que la propia famila oculta misteriosamente. Tres historias apasionantes que convierten la oscuridad, lo escondido, lo sórdido, el alcohol y las drogas en una visión electrizante frente a la pantalla del televisor, siempre con la calidad de las series realizadas por la BBC.

Puedes ver el trailer de la BBC de esta serie pinchando aquí.

jueves, 3 de marzo de 2016

Glenn


Glenn Gould en un ensayo junto a Leonard Bernstein (1961). Foto: Don Hunstein

Alejandro Castroguer
Glenn
Almuzara, 2015

Puede que sea el pianista más famoso del siglo XX, lo que es mucho decir, habida cuenta la gran cantidad de inmensos intérpretes que de ese intrumento nos ha dejado la pasada centuria, que los inmortalizó para la posteridad por medio de la grabación fonográfica. Puede también que haya sido el pianista más infrecuente, más insólito, más extravagante de todos los que han poblado los escenarios, los estudios de grabación y los medios de comunicación. Puede que sol fuera un hombre tocado por algún tipo de trastorno que lo hizo especial con su especial capacidad para moverse por el terreno de las teclas del piano. Puede que fuera un genio.
El canadiense Glenn Gould (1932-1982) debutó en el mundo discográfico con una de las obras más hermosas y complejas de la historia de la música, las Variaciones Goldberg, de Johann Sebastian Bach (1985-1750), una insolencia solo al alcance de los más osados o de los más geniales. Entonces solo tenía 23 años y, en contra de lo esperado por muchos, que consideraban casi soberbia esta elección de repertorio, el disco se convirtió en uno de los más importantes del siglo XX, en una verdadera referencia que ha servido a múltiples intérpretes posteriores tanto para acercarse a su manera de entender la música como para alejarse de ella. En cualquier caso, las Variaciones Goldberg que Gould grabó en 1955 son un clásico imprescindible, lleno de belleza, aderezado con los murmullos del intérprete y con una cadencia del tempo tan particular que las convierten en un ejercicio de virtuosismo difícil de igualar. Al margen de su carrera artística (corta, ya que murió recién cumplidos los 50 de un derrame cerebral), Glenn Gould fue un personaje fuera de lo común, con múltiples manías, grandes miedos y una gran dependencia hacia su madre, Florence, que fue quien le inició en el difícil arte de la interpretación pianística.


El escritor malagueño Alejandro Castroguer ha escrito una semblanza narrativa de la vida de este pianista mítico, Glenn, que le ha valido el XXXI Premio Jaén de Novela, organizados por CajaGranada Fundación y que recientemente ha sido publicado por la editorial Almuzara. No se trata de una biografía al uso ya que, como afirma Castroguer, todo está inspirado en la vida real de Glenn Gould y no hay licencias literarias que inventen situaciones o personajes. La narración discurre como la de una novela, con dos diferentes voces que se alternan en un ejercicio literario muy interesante y efectivo: una, la voz interior del propio pianista que simula lo que pudo (o no) haber pensado sobre su propia vida; la otra, una neutra voz de narrador que describe situaciones y hechos históricos más constatables. Así, en primera y tercera persnoa, desfila ante nosotros la vida de este genio del piano con la vitalidad de una gran novela.
Castroguer nos descubre el miedo casi patológico de Gould a ser contagiado por los gérmenes, lo que le hacía vestirse siempre embutido en jerséis y abrigos, con mitones y guantes, hiciera frío o calor. O cómo, de forma sistemática, realizaba un baño de brazos de muchos minutos (siempre con sus propias toallas para secarse) antes de realizar cualquier interpretación, ya fuera en directo o en estudio. Descubrimos también su miedo a volar en avión, que fue acrecentándose progresivamente con la edad; un argumento que reforzó su idea de alejarse de los escenarios y dedicarse solo a la grabación en estudio. Asímismo nos habla de su afición a conducir temerosamente, con los piés cruzados en los pedales y una de las manos dirigiendo en el aire al compás de la música.


También era Gould un temeroso misántropo, a quien no le gustaba nada relacionarse con el resto del mundo. Y un excéntrico en sus actuaciones en directo, con algunas de ellas antológicas. Como la que realizó junto al director Leonard Bernstein (1918-1990) que fue de todo menos lo que el director quería que fuese. O las que canceló de improviso y dejó a los espectadores con rabia, cabreo y desolación... O sus fracasos, sus decepciones..., en suma, una narración que relata la intensa personalidad de un gran artista que poseía una manera muy particular de entender la interpretación pianística. Un genio que, poco antes de su muerte y sin saber que se convertiría en una especie de testamento musical, volvió a grabar las Variaciones Goldberg con una digitación tan diferente de la que había hecho 24 años antes, un tercio más lenta y, por tanto, de mayor duración que aquella, que se convirtió, una vez más en otra grabación antológica y de referencia solo al alcance de pocas estrellas.
Este libro está escrito en tantos capítulos como variaciones tiene la famosa composición de Bach, con un Aria de prólogo y otra para finalizar, la misma estructura que esa obra del maestro alemán con la que siempre se relacionará a Glenn Gould, el artista que siempre fue un niño inquieto, un genio deslumbrante y diferente y que nunca interpretó su música sentado en otra silla que no fuera el pequeño taburete plegable de madera que le construyó su padre y que, ajado por el uso y el tiempo, ya forma parte de la historia de la música. Como Glenn Gould, historia de la música, de la interpretación y del piano, con grabaciones mayúsculas e indispensables, sobre todo de Bach y de Arnold Schönberg (1874-1951), de quien siempre quiso tocar su música y fue uno de sus más fervientes defensores.

Puedes escuchar el Aria de las Variaciones Goldberg (de 1981) interpretada por Glenn Gould pinchando aquí.

lunes, 15 de febrero de 2016

Pippi Calzaslargas



Astrid Lindgren
Pippi Calzaslargas. Todas las historias
Pippi Långstrump. Traducción: Blanca Ríos y Eulalia Boada
Blackie Books, 2015

¡Cuánto añoro aquellos tiempos en los que aún no existía el concepto de lo políticamente correcto! Entonces se creaba con una libertad mucho mayor, con menos trabas, censuras o, lo que es más perverso, sin autocensuras. Hoy vivimos en una época en la que casi cada palabra que pronuncias corre el riesgo de convertirse en una ofensa para algún grupo social, político, religioso, sexual... Y no es que abogue por un giro a la falta de respeto al prójimo. No se trata de eso, sino, precisamente, de lo contrario. De crear con libertad absoluta no imponiéndote miedos a poder molestar a alguien porque, creo sinceramente, que la mayoría de la creación tiene como objeto descubrir algo nuevo para regocijo, deleite o reflexión de la sociedad sin que medie la pretensión de molestar a nadie (salvo a aquellos que lo merezcan, claro).
Y toda esta perorata, ¿por qué? Pues porque en la sociedad actual creo que sería muy difícil que un personaje como Pippi Calzaslargas pudiera surgir como lo hizo en la época en la que lo hizo y se encontraría con muchas objeciones por procedentes de los salvaguardas de los intereses de todos. Hace 70 años, la escritora sueca Astrid Lindgren (1907-2002) presentó un cuento a un concurso escrito sobre una historia que le había contado a su hija y a sus amigos. El éxito fue inmediato y las 12 pequeñas historias que protagonizó su personaje se conviriteron en clásicos de la literatura infantil y juvenil (y por qué no decirlo, de los adultos también, ¡qué caramba!). Y el caso es que la protagonista de sus aventuras es una niña de unos nueve años, Pippi Clazaslargas (cuyo nombre completo es Pippilotta Viktualia Rullgardina Krusmynta, hija del capitán Efraín Calzaslargas, rey de los caníbales), con una fuerza descomunal y un tesoro de monedas de oro que vive sola en una casa junto a un mono, el señor Nilsson, y un caballo pintado a topos, Pequeño Tío, y que se niega a ir a la escuela, se sube a los árboles y hace todo lo que se le antoja, la mayor parte de las veces, con situaciones que horrorizan a los adultos. ¡Qué envidia!

Astrid Lindgran. Foto: Jacob Forsell
Loca, extravagante, vitalista, empática, siempre sonriente y sabia como pocas personas, Pippi duerme al revés en su cama, calza zapatos gigantes para que le sirvan siempre, viste como le apetece y viaja a donde le pide el cuerpo. Fascina a sus vecinos, a los niños por su irreverencia con los mayores, y a los adultos por su independencia.
El éxito internacional de esta serie de libros, que ha publicado Blackie Books en un hermoso libro que recopila todas las aventuras, se convirtió en apoteósico cuando, en 1969, se conviritó en una serie para televisión, con los guiones adaptados por la propia autora de los cuentos originales. La imagen de la niña pelirroja de trenzas tiesas, interpretada por Inger Nilsson es ya un icono de la cultura del siglo XX, una imagen que casi representa la libertad que en los años 60 y 70 invadió el mundo, transformando las sociedades occidentales de tal manera que parecía que el mundo caminaba hacia cierta concordia y respeto entre los distintos países y estratos sociales y que, pasado el tiempo... ¡Qué lástima!
Aunque, de aquella época de Acuario nos quedará para siempre la serie televisiva y de unos pocos años antes, las maravillosas, divertidas, incongruentes y maravillosas narraciones de Lindgren con la gran Pippi Calzaslargas, que, en confianza, siempre fue y sigue siendo uno de los personajes con los que más he disfrutado en mi vida, a la altura de la inmortal obra de Alicia en el país de las maravillas.

Puedes la canción en español de la serie pinchando aquí.