lunes, 24 de octubre de 2016

Eusa

Yann Tiersen. Foto: Christopher Espinosa Fernandez

Yann Tiersen
Eusa 
Mute / Pias Iberia, 2016

Se hizo mundialmente famoso con las bandas sonoras de las películas Amélie (Jean-Pierre Jeunet, 2001) y Good Bye, Lenin! (Wolfgang Becker, 2003), que mantenían lo más característico de la música del francés Yann Tiersen, su piano melódico, íntimo, minimalista, de baja frecuencia y sentimientos elevados, muy en la línea de la música repetitiva americana pero con un fuerte sentido emocional y romántico. Una música muy apropiada para los días de lluvia tras la ventana, para acompañar la lectura o para una cena íntima.
Eusa es su noveno disco y el primero en el que el piano es el único protagonista de la música y su título responde a la isla de Ouessant (pronunciada Eusa en bretón), el lugar donde vive actualmente el músico, muy cercano a la zona donde nació. Sin olvidar las características propias de la obra de Tiersen, este se convierte en un viaje por ese entorno cuasisalvaje de la costa oeste de Bretaña, con sonidos de las aves que por allí vuelan, del viento acariciando las hojas y los pastos, con la luz otoñal y empastada de mar y las rocas de granito formando el escarpado perfil de la isla.
Eusa no se originó como disco, sino como un libro de diez partituras para piano con las que Yann Tiersen quería “iniciar un mapa musical de la isla donde vivo”. Las estrenó durante una gira europea durante la pasada primavera (con todas las entradas agotadas) y posteriormente se grabó como disco en los estudios Abbey Road de Londres. El proceso de trabajo le ha permitido reflexionar y disfrutar de cada uno de los vuelos musicales por los paisajes de la isla y, además, convertirlos en una declaración de intenciones políticas ente la desconexión, cada vez mayor, del ser humano con la naturaleza debido al capitalismo y a un mundo cada vez más loco.

Puedes ver el vídeo de Portz goret pinchando aquí.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Tormenta



Mister Marshall
Tormenta
Autoeditado, 2016

El maravilloso cuadro Snow storm, pintado en 1842 por el británico William Turner ha inspirado la creación de Tormenta, el nuevo trabajo de la banda madrileña Mister Marshall, un trabajo complejo y con el encanto de recuperar el disco conceptual. Son más de 20 minutos de una misma composición dividida en cuatro actos cuyas letras tienen claras connotaciones románticas, escritas por el cantante Javier Vidal durante una estancia en Japón. La música está realmente muy elaborada fusionando de una manera muy especial el rock psicodélico de los 70 y el folk de raíces sudamericanas con la electrónica. En la edición en vinilo, la cara B contiene las composiciones en versión instrumental, lo que se convierte en un objeto muy deseable, cuya portada es un diseño de Rafael Mateos.
Seduce la propuesta de este gran grupo que tiene dos baterías (Nacho Mata y Pablo Sotelo) para acompañar a dos guitarras (Pablo Parser y Julio Gómez), trompeta (Antonio García), bajo (Jorge Galaso) y la voz y guitarra de Javier Vidal. Parece la vuelta a escena de aquellas bandas fabulosas de los años setenta que desarrollaban instrumentaciones intrincadas y en evolución y que en directo se conviertían en un espectáculo de los sentidos. Las presentaciones que realizan Mister Marshall se acercan más al teatro que a un concierto al uso, incluyendo proyecciones visuales y una escenografía muy elaborada, que cuenta con cazadores de tormentas y en las que, al incluir dos baterías, la percusión juega un papel predominante.

Puedes ver el teaser de Tormenta pinchando aquí.
Puedes ver la interpretación en directo de H20 en el Teatro del Barrio de Madrid en junio de 2015 pinchando aquí.

martes, 18 de octubre de 2016

Oh So Pretty: Punk in Print 1976-80

Cartel para el single God Save the Queen de Sex Pistols, realizado por Jamie Reid, (mayo de 1977). Mott Collection
Oh So Pretty: Punk in Print 1976-80 
Mott Collection, con un ensayo de Rick Poynor
Phaidon, 2016

Toby Mott no había cumplido aún los veinte años cuando, a finales de los setenta y primeros de los ochenta del pasado siglo, unas bandas musicales comenzaron a revolucionar la música pop de forma agresiva, explícita, irreverente y heterodoxa. El Punk nacía en los barrios de Londres y, con esos grupos y su música, la imagen que proyectaban se traducía en maneras de vestir (o de romper las vestiduras), de expresarse, tanto visual como dialécticamente y de anunciarse con flyers, carteles, revistas... Toby comenzó a guardar todos aquellos productos con los que se promocionaban los conciertos, las bandas, las modas y los medios donde aparecían bandas como Sex Pistols, The Clash, The Damned, Ramones o The Jam, entre otras muchas, menos conocidas, que invadieron la escena musical británica, se expandieron a Estados Unidos e influyeron definitivamente en los modos y maneras de expresarse de la música de finales del siglo XX.
Cuatro décadas después, aquella colección se ha convertido en un material documental de toda una época, que aún continúa, aunque absorbida por la industria como cualquier otro género o moda. The Mott Collection es la base de este libro magnífico, en donde el protagonismo lo tiene el grafismo. Una enorme colección de imágenes (más de 450) de fanzines, carteles, flyers y chapas de la época punk que, como seña de identidad, tienen en común el casi exlusivo uso del blanco y negro, de los recortes y tachones y del uso de tipografías distintas en un mismo texto, así como, como no podía ser de otra manera, el posado radical, provocativo y casi amenazante de los grupos. En palabras de Mott, una “estética cruda e inmediata”, que “representa el ímpetu de esta explosiva cultura del hazlo tú mismo”.
De aquellas impresiones defectuosas, en papeles de baja calidad, con malas fotografías que se desvaían con las sucesivas fotocopias, vemos, hoy día, cuando tenemos en frente esta completa colección de imágenes, un estilo compacto y con coherencia, con una estética tan fuerte como han sido las de muchas otras tribus urbanas relacionadas con la música.

Portada del fanzine Bored Stiff #1. C. Terry et al., Tyneside Free Press (julio 1977)
Más si cabe, pues la del punk fue mucho más transgresora que la de otros estilos, con una intencionalidad de provocar y romper los patrones establecidos como normas de conducta básicas asimiladas por la sociedad, no solo en las actitudes que, como en otros géneros, siempre quieren diferenciarse de sus ancestros más inmediatos, sino en los principios más básicos asumidos como inalterables por las sociedades, como la vestimenta destrozada, la auto-agresión física, la mugre y la búsqueda consciente de la fealdad para provocar. Resulta llamativo cómo la misma sociedad bienpensante ha asumido todas esas poses y las ha convertido en algo plásticamente vendible (con sus evidentes transformaciones hacia lo políticamente correcto) para la estética punk se vislumbre hoy día como una moda más que resulta hasta plásticamente atractiva (lo contrario de sus argumentos originales) para poder vender según qué cosas.
El libro Oh So Pretty: Punk in Print 1976-80 es el perfecto resumen de toda esta época, de todo aquel movimiento contracultural y casi antisistema que movió conciencias en muchas direcciones y transformó la música abriendo vías nuevas a la expresión y a las formas en las que la juventud busca acentuar sus siempre nuevas maneras de ver el mundo. Es un libro completísimo (en inglés), muy bien presentado e impreso en un papel tremendamente adecuado para la estética punk, un papel basto, áspero, muy parecido al de los carteles que se pegaban en las paredes, de los flyers que se distibuían para promocionar las directos de las bandas o los fanzines que se multicopiaban para aunar un espíritu generacional y un género musical que ya forma parte de la historia de la música, como puede comprobarse en el ensayo inicial, escrito por el crítico, comisario de arte y conferenciante Rick Poynor, para quien la Mott Colletion es una muestra relevante “rebosante de vida” por su crudeza y su caos.


viernes, 14 de octubre de 2016

Sonita



Rokhsareh Ghaem Maghami
Sonita
Irán, Alemania, Suiza, 2015. 91 minutos
Docs Barcelona / Cameo, 2016

Es emocionante ver la voluntad de hierro de una joven de 18 años por lograr su sueño. Puede que esto parezca más o menos fácil en circunstancias normales, esas que solemos disfrutar en nuestros occidentales y liberales países, pero se vuelve excepcionalmente difícil de conseguir en una sociedad como la afgana o, en menor medida, aunque también difícil, en la iraní, ambas tan restrictivas con lo que nosotros entendemos como derechos universales de las mujeres (o sea, los mismos que los de los hombres).
Sonita es el título de un documental que responde al nombre artístico de una muchacha afgana que tuvo que huir de su país por el avance de los talibanes y, siendo muy niña, llegó a Irán, sin papeles y para vivir en los suburbios de Teherán. Sorprendentemente, dada su precaria situación, allí encuentra algo de lo que en su país de origen ya no podía disfrutar: la escolarización, el derecho de aprender siendo mujer y el de poder desplazarse por la ciudad sin (relativos) problemas.
Pero, atención, esto no es una ficción. Se trata de un documental que refleja la realidad desnuda, sin artificios. Antes de llegar a Irán, Sonita ya tenía un sueño en Afganistán y quiere llevarlo a cabo en el país de acogida: ser cantante de rap. Una empresa descomunal en ese país, Irán, donde las mujeres tienen prohibido cantar (!!); y mucho menos en su país, Afganistán, donde los talibanes prohibieron la música occidental. Una empresa que se vuelve, incluso, mucho más complicada si tenemos en cuenta las tradiciones familiares a las que está fuertemente atada. Sobre todo, en relación con los asuntos que se refieren a las mujeres, quienes, siendo adolescentes, son sistemáticamente entregadas a matrimonios no deseados con hombres mucho mayores que ellas. Enlaces que suponen dinero, justificado como necesario para la economía familiar. Sonita ya tiene puesto precio a su venta: 9.000 dólares que la madre quiere conseguir a costa de cualquier cosa, incluso de la felicidad de su hija. Una irrespetuosa y terrible costumbre que se perpetúa en muchos países islámicos y que impiden el desarrollo personal de las mujeres desde que son niñas, condenándolas de por vida a individuos que ni quieren ni desean.


La directora iraní Rokhsareh Ghaem Maghami, que también interviene en las vicisitudes de la joven que quiere ser cantante, logra poner de manifiesto esta terrible tradición con un documento muy emocionante sobre la férrea voluntad de Sonita por lograr su sueño, tratando de no perjudicar los propósitos económicos de su familia en relación a su venta para el matrimonio. Gracias a su trabajo y pese a las muchas decepciones con las que se va topando, Sonita puede liberarse de ese entorno represivo y, por el éxito en YouTube de su videoclip Brides for Sale, canción inspirada en su lucha en contra de los matrimonios forzosos, se le abre una puerta a la esperanza de cambiar su destino. Un triunfo mediático que le hace ganar premios y ser becada en una institución estadounidense para completar su formación como cantante. Un triunfo personal de una mujer valiente, muy atrevida y tremendamente comprometida en contra de los problemas que acarrean las mujeres islámicas (y, por extensión, las mujeres en general) a lo largo de sus vidas.

Puedes ver el vídeo de Brides for sale pinchando aquí.
Puedes ver el trailer de Sonita pinchando aquí.

martes, 4 de octubre de 2016

Las estaciones



Jacques Perrin y Jacques Cluzaud
Las estaciones
Les saisons (Francia/Alemania, 2015) 92’ + 64’ de extras
Wanda / Cameo, 2016

Los autores de dos de los documentales de naturaleza más difundidos de los últimos años, Nómadas del viento (Le peuple migrateur, Cameo, 2002) y Océanos (2010) dan un giro a la forma de presentarnos la naturaleza con su último trabajo, Las estaciones. En este largometraje documental, Jacque Perrin y Jacques Cluzaud organizan las imágenes, prácticamente sin palabras, en una secuencia temporal que abarca los últimos 80.000 años de la vida de un bosque centroeuropeo. En lugar de, como en otros documentales de naturaleza, fijar la mirada en el comportamiento y los hábitos de vida de las diferentes especies, es el conjunto el que se convierte en protagonista, el ecosistema, frágil y robusto, evolutivo y generoso, el bosque mismo, con todas sus especies habitándolo. El gran bosque primigenio que cubrió Europa entera en épocas primigenias acoge un cuento donde los animales se cruzan, huyendo unos, atacando otros, conviviendo entre ellos de manera natural, terriblemente natural, despiadada y sin concesiones, hasta que, tras la larga Edad de Hielo, llegó otra especie que comenzó a modificarlo: el homo sapiens
El hombre comienza a amaestrar a algunas especies, a cultivar el terreno, a modificar el espacio talando grandes espacios, alterando el espacio donde durante largos períodos de tiempo han convivido las especies que comienzan a sentirse desorientadas entre espacios asfaltados, laderas cortadas, bosques interrumpidos…


Las estaciones tiene una gran virtud: la práctica ausencia de palabras, lo que la convierte en una narración a modo de cuento. Son pocas las frases las que se pronuncian a lo largo del documental (con la voz de Elena Anaya en la versión española), pero podrían haberse obviado por relatar lo evidente y porque sin las mismas el relato habría sido absolutamente perfecto. Perfecto porque a las imágenes que vemos no se les puede poner ninguna pega, son de una belleza absoluta, con una técnica que parece magia por su manera de acercarse a los distintos animales para que descubramos casi hasta sus intenciones, sus pensamientos primitivos y sus placeres con los juegos o sus sufrimientos y miedos con lo desconocido y peligroso que siempre oculta el bosque.
El ciclo de las estaciones, el ciclo de la vida se nos muestra en un espectáculo digno de ser visto una y otra vez y, sin duda ninguna, especialmente indicado para que se muestre en las escuelas como una poderosa herramienta de enseñanza sobre la naturaleza vírgen y el tumultuoso efecto de la acción del hombre sobre ella. Es un documental soberbio sobre nuestra relación con el entorno, tan destructiva sobre la naturaleza como instructivo puede ser verlo reflejado en Las estaciones por su extraordinaria y hermosa potencia visual.

Puedes ver el trailer de Las estaciones pinchando aquí.

martes, 27 de septiembre de 2016

Nana de Tela. La vida tejida de Louise Bourgeois



Amy Novesky e Isabelle Arsenault
Nana de tela. La vida tejida de Louise Bourgeois
Cloth lullaby. The woven life of Louise Bourgeois
Traducción: Pilar Adón
La Pequeña Impedimenta, Impedimenta, 2016

Una infancia y juventud entre los telares y los tejidos de la madre y observando las constelaciones desde un jardín lleno de flores llenó la cabeza de Louise Bourgeois (1911-2010) de imágenes, de colores y de formas. Aprendió a tejer, a restaurar y a teñir en el taller de su madre Josephine, sufrió mucho con la tiranía de su padre, mujeriego e impredecible, y estudió Matemáticas y Geometría en La Sorbona, materias que abandonó para dedicarse al estudio del Arte. Entre los aprendizajes juveniles, las enseñanzas docentes y culturales en París y la relación con su padre, comenzaron a surgir de sus manos y de su inspiración distintas obras que tenían los tejidos como un material importante en su desarrollo. Aunque pronto comenzó a esculpir, experimentando con muy diferentes materiales, tanto por su esencia, madera, metal, plástico, como por su origen, en muchas ocasiones, procedentes de la vida cotidiana y fijó su residencia en Nueva York, lugar donde se codearía con la crema y nata de los artistas contemporáneos más fulgurantes de la época, formando parte del American Abstract Artists Group. Con el tiempo, Bourgeois se convertiría en una de las artistas más singulares del siglo XX, tremendamente conocida por sus Maman, arañas gigantes realizadas con distintos materiales, bronce, acero, mármol... que comenzaron a poblar espacios en las ciudades más culturales del mundo. Una de ellas es muy conocida en nuestro país puesto que da la bienvenida a todos los que visiten el museo Guggenheim de Bilbao.
El libro ilustrado Nana de tela es la recreación de la vida de Louise Bourgeois con un texto realmente poético escrito por la estadounidense Amy Novesky que ha sido bellamente ilustrado por la canadiense Isabelle Arsenault. Con una serie de páginas compuestas de forma muy especial, casi como si se tratara de un intrincado telar de los que restauraba Louise de niña, Arsenault da vida y color a las palabras emotivas y algo melancólicas que narran la historia de esta artista inquieta y desgarrada, de esta mujer fuerte y delicada que puso hilos con texturas muy diferentes para trenzar sus dolores y sus sensaciones vitales, pasados y presentes y convertir su arte en “su manera de sanar”.


Nana de tela es, también, una bonita y muy artística manera de entrar en la biografía de esta artista tan especial, una manera muy sugerente de incitar a los más pequeños a penetrar poco a poco en el terreno de la creación artística, a estimular sus creatividades y a demostrar que el arte se construye poco a poco sin necesidad de detenerse en convenciones formales, en academicismos y para el que todo el universo puede servir como fuente de inspiración.

Puedes leer las primeras páginas de Nana de tela pinchando aquí.
Puedes ver el documental Louise Bourgeois, une vie, realizado por Camille Guichard en 1993 pinchando aquí.

lunes, 26 de septiembre de 2016

El canto gregoriano en el Camino de Santiago



Coro de Monjes de Santo Domingo de Silos
El canto gregoriano en el Camino de Santiago
Director: Ismael Fernández de la Cuesta
2 cds. Warner, 2016

Que el Camino de Santiago es algo mundialmente famoso nadie lo pone en duda. Muchos acuden a sus senderos a invertir su tiempo de vacaciones de manera diferente a la comúnmente entendida como turística. Los hay que lo entienden como un reto personal, recorriendo kilómetros y kilómetros para llegar (o no) a la meta final, la Catedral de Santiago de Compostela. Hay quienes se sirven de los albergues que jalonan el camino como una manera de pasar unas vacaciones baratas con la posibilidad de conocer a mucha de la gente que por ellas transita.
No obstante, entre la gran cantidad de gente que discurre por el Camino, hay muchos que lo recorren como un acto de fe, por sus creencias religiosas y con un sentido muy espiritual de la ruta para llegar al fin al sepulcro del Apóstol Santiago, que es, en suma, el origen de esta ruta y lo que la justifica. El recorrido (o los recorridos, pues son muchos los caminos que llevan a Santiago) pasa por infinidad de lugares abarrotados de ermitas románicas, de monasterios, de puentes de piedra, de cultura antigua, que es, también, otro de los argumentos para recorrerlo.

Al finalizar la etapa 21 del Camino de la Lana, que parte de Alicante y se une al Camino Francés en Burgos, se llega a Santo Domingo de Silos, población burgalesa que acoge uno de los monasterios más famosos del país, una abadía benedictina cuyo origen se remonta al siglo VII.
En dicho recinto se encuentra una de las formaciones musicales más famosas, el Coro de Monjes del Monasterio de Santo Domingo de Silos. Así, si unimos los argumentos del Camino –peregrinos, cultura, fe, encuentros...–, podemos crear un documento al que solo le falta la banda sonora que lo convierta en una película vital que puede conformar una gran experiencia para muchos.
Ismael Fernandez de la Cuesta, musicólogo e intérprete, ha estudiado detenidamente el Códice Calixtino, el testimonio escrito más fiel a la liturgia del Camino de Santiago, un manuscrito copiado a mediados del siglo XII que sirvió de pauta o guía a los peregrinos de la época y que actualmente se conserva en la Catedral de Santiago. De él ha recopilado una serie de cantos del mismo repertorio sacro al que ha unido otros de la liturgia hispánica visigótica y del Antifonario mozárabe para que fueran interpretadas por el Coro del monasterio que, a la sazón, él mismo dirigía en el momento de las grabaciones. Una oportunidad para acercarse a la espiritualidad a la que puede acercar el Camino de Santiago (para quien la busque) o, simplemente, a la belleza misma de la música. Una música, el gregoriano, que, como bien apunta Fernández de la Cuesta, hoy escuchamos modificado por la reforma impulsada por el catolicismo romántico del siglo XIX, “lo que no invalida la propiedad histórica y arqueológica de este canto milenario, ni su calidad artística, cuando está bien cantado”.

Puedes escuchar el trailer de esta recopilación pinchando aquí.

martes, 20 de septiembre de 2016

Las efímeras

Pilar Adón

Pilar Adón
Las efímeras
Galaxia Gutemberg, 2015

Opresiva, enfermiza, oscura, misteriosa... Como si fuesen los de un cuento clásico, los personajes de Las efímeras viven en un bosque inquietante, en casas muy particulares, viviendas que, como las de los cuentos, tiene su propia personalidad, con sus extraños patios, sus árboles amenazadores y sus espacios secretos; con unos caminos intrincados que unen unas con otras atravesando laberintos entre la espesura y por entre lo siniestro de las sombras.
La madrileña Pilar Adón nos deslumbra oscureciéndonos el ánimo con una narración con tintes psicológicos, quizás hasta fantásticos, nada amables, que viaja a los terrenos de la dominación y de la dependencia. Los protagonistas son como esos insectos que dan nombre al título, las efímeras, el orden más antiguo de los alados, que se extiende por todo el planeta, y que resulta una metáfora de un modo de vida ancestral y universal, de la subordinación de unos al poder de los otros, de las relaciones que nutren a algunos para dirigir las debilidades de muchos. Efímera tiene también otro significado, procedente también del nombre del insecto (que, en ocasiones, vive menos de un día), y es el de algo que tiene poca duración, poco recorrido, que es pasajero.
Fugaz y frágil como las relaciones de Dora y Violeta, dos hermanas que viven aisladas en una extraña casa en el centro del bosque, con una de ellas, Dora, dominando emocional y vitalmente a la otra, dirigiendo tanto sus comportamientos como casi sus pensamientos. Y esto se sostiene en un equilibrio tan delicado como esos insectos primigenios. Hasta que un día, un joven huidizo con un turbio pasado se acerca a una de las hermanas, a Violeta, prisionera de la otra, y la atrae hasta que esta decide romper las cadenas que la atan a ese modo de vivir y huye al bosque para encontrarse con el muchacho.
El conflicto (si es que no lo había antes) se desencadena y en él se entrepone Anita, una mujer que parece organizar todo lo que se mueve por esta extraña comunidad, como la reina de la colmena que gobierna y dirige. Porque los personajes se comportan como si de una colmena se tratase, recordando, como atestigua la escritora, a La Ruche (la colmena), una escuela libertaria francesa, que existió entre 1904 y 1917, laica y autogestionada, y que pretendió funcionar como una cooperativa. Pero aunque en esta escuela de hace un siglo cualquier tipo de gobernanza estaba prohibido, en la novela de Adón las relaciones de poder de unos sobre otros están a la orden del día...
...del día lluvioso, gris, casi entre tinieblas, oscurecido por la imponente presencia del bosque, de los árboles y de los intrincados senderos que hay entre ellos. Como en los cuentos clásicos, la naturaleza se convierte en la verdadera protagonista, atenazando sin piedad la vida de los que se mueven en esta comuna cerrada y enferma, dominándolo todo con un abrazo lleno de ramas, de humedad, de insectos y de sombras. Una narración absorbente y asfixiante, con una riqueza expresiva fascinante en la que los personajes son tanto menos importantes como lo es la atmósfera generada por la sucesión de los acontecimientos y por esa pesada presencia del bosque, de la naturaleza más salvaje y terrible sobre la estrecha vida que entre sus espacios discurre.
Pilar Adón es autora de varios poemarios y de distintas narraciones, entre ellas El mes más cruel (Impedimenta, 2010) y Viajes inocentes (Páginas de espuma, 2005), que se hizo con el Premio Ojo Crítico de Narrativa 2005. Y, sin duda, siente una gran fascinación con el mundo del bosque, como parecen atestiguarlo algunas traducciones que ha hecho, en donde la presencia, la atracción, la magia y el misterio de los bosques están muy presentes: El árbol, el fabuloso ensayo de John Fowles o Picnic en Hanging Rock, la inquietante novela de la australiana Joan Lindsay, ambos publicados en Impedimenta y de los que hemos dado reseña en estas páginas.
El bosque, siempre el bosque...

Puedes leer las primeras páginas de Las efímeras pinchando aquí.

lunes, 18 de julio de 2016

Janis



Amy J. Berg
Janis
Janis: Little Girl Blue (2015)
99 minutos + 56’ extras. Avalon, 2016

Si hay una imagen imitada hasta la saciedad, una figura que se ha convertido en un icono de la segunda mitad del siglo XX, un icono de libertad, de energía y de sensibilidad a un tiempo, esa ha sido la de Janis Joplin (1943-1970). Su sonrisa y aparente felicidad ante un mundo que cambiaba y se abría a algo aparentemente mejor, contrasta fuertemente con aquella mirada triste y con las canciones desgarradas que interpretaba. Es una de esas artistas míticas que integran el llamado Club de los 27, integrado por músicos que han visto truncada su existencia a esa edad y que, tanto más por su fuerte personalidad y grandes dotes artísticas, han pasado a formar parte del Olimpo de la música popular. Sus canciones son leyendas del rock. Su modo de vida, un paralelo de lo que alguien podría esperar de la verdadera estrella del rock de la época beatnik, de la era de Acuario, del LSD y de los hippies, de la heroína, de la carretera y de la revolución sexual. Su inconfundible voz rota, áspera, rasposa y llena de energía aportó a muchas de las composiciones que interpretó un aire inconfundible de una enorme artista, tan grande y eterna como las más grandes y eternas de toda la historia de la música.
Desapareció pronto, víctima de una sobredosis de heroína (como tantos otros músicos) y muchos de los aspectos de su vida quedaron perdidos en la leyenda. Ahora, el documental Janis, dirigido en 2014 por la directora estadounidense Amy J. Berg, que hace poco tiempo pasó por las salas de cine españolas y ya se ha editado en dvd, nos descubre esos secretos vitales de la fabulosa cantante, que se crecía en los conciertos y que tanto sufría en su vida privada. Una mujer a la que pocos podían seguir por su arrolladora e imponente fuerza personal y por su debilidad emocional, frágil como un cristal a punto de romperse. Tras una infancia bastante desoladora, marcada por su aspecto físico y las burlas constantes que sufría en la escuela, tuvo claro desde muy niña que quería dedicarse a cantar y pronto huyó de la pequeña localidad industrial de Texas donde vivía hacia la entonces efervescente San Francisco, donde pronto comenzó a cantar con la banda Big Brother and the Holding Company, con quienes grabó su primer disco y que, a todas luces eclipsó hasta el punto de que en el segundo disco ya era ella la protagonista principal de la banda.
Janis Joplin fotografiada por Bob Seidemann en 1967
Las presiones la llevaron a cambiar de músicos, habida cuenta de que se estaba convirtiendo en una refulgente estrella que brillama como nadie y que rompía moldes en cada uno de los conciertos, de aquellos míticos conciertos de Monterey, de Woodstock o de Amsterdam de 1969, y formaron la Kozmic Blues Band, que tampoco dio los resultados deseados y duró tan solo un año y un disco.
A inicios de 1970 parecía que sus problemas de drogadicción estaban quedando a un lado tras un viaje a Brasil y haber conocido allí a David Niehouse con quien formó pareja sentimental. A su regreso se unió al nuevo grupo Full Tilt Boogie Band, propuesto por su productor, con quienes congenió muy bien y pareció disfrutar de los conciertos que ofrecían juntos. Pero cuando estaban terminando de grabar el nuevo disco Pearl, quizás el mejor de su carrera (sin desmerecer los grandes temas que se encuentran en el resto), un momento de debilidad, quizás tras una borrachera, quizás en un estado de excitación después de una sesión de grabación, puede que tras un fuerte sentimiento de soledad al quedarse sola en su habitación... el caso es que se inyectó de nuevo heroína y resultó fatal. Murió el 4 de octubre de 1970 y entró a formar parte de las leyendas de la música, una mujer débil e insegura en lo privado y fuerte, enérgica y con una personalidad arrolladora en lo profesional. Una voz maravillosa que (una vez más) la droga cortó de golpe. El documental Janis, que cuenta con la voz de la cantante Cat Power leyendo las intensas cartas de la cantante, es la historia de esta cantante, un homenaje a esta artista eterna y a aquella voz que siempre sonará en los reproductores (sean los que fueren los que tengamos en el futuro).

Puedes ver el trailer de Janis pinchando aquí.

miércoles, 13 de julio de 2016

Promesas / La isla



Ana Juan / Matz Mainka
Promesas (Promesse, 2012) / La isla (L’isola, 2011)
Grupo Editorial Luis Vives / Contempla, 2016

A falta de un título para completar la Trilogía del Mar del Norte, cuya aparición está prevista para el próximo octubre, no puedo resistir la tentación de hablar de esta nueva maravilla gráfica (una más) de Ana Juan, realizada en colaboración con el dibujante de cómic y guionista alemán Matz Mainka. Se trata de tres títulos que realizaron conjuntamente tras haberse conocido en 1994 en Japón mientras disfrutaban de una beca organizada por la editorial Kōdansha.
Mainka escribe unos textos que tienen mucho de leyenda, de magia, de amores rotos y perturbados y de pasiones que van más allá del tiempo y del espacio, algo que se adapta perfectamente al estilo gráfico de Ana Juan, en donde los claroscuros de sus ilustraciones transitan entre las sombras de lo imaginado y las luces de los sueños.

En Promesas, Ana y Mainka nos cuentan una historia de amor que se mueve como un tatuaje vivo por el cuerpo de Ada, una joven enamorada de Hans, un soldado que parte al frente durante la I Guerra Mundial y con quien se ha hecho seis promesas, seis compromisos de amor, de fidelidad y de futuro que la contienda viene a trastocar. Los dibujos de la ilustradora nos hacen flotar por las emociones de los enamorados, por las angustias de la separación y por los desencantos de la ausencia con un estilo tan delicado como tenebrista, algo muy propio de Ana Juan, que introduce también muchos elementos oníricos y fantásticos. Dibujos en grafito negro y texturas sepias al que añade un rojo encendido como elemento distintivo de la unión entre Ada y Hans. Los enamorados vuelan y se estremecen, como hacían las parejas del pintor ruso-francés Marc Chagall flotando sobre los tejados de París, en abrazos mentales, en deseos que trascienden el espacio que los separa y que convierten esas promesas de los enamorados en el fin mismo de sus existencias (y quizás, de más allá de ellas). Una preciosidad en la narración y el dibujo que tiene imágenes que son verdaderas obras de arte, unas hermosas y danzantes composiciones de amor y de pena.

El segundo libro, La isla, cuenta una historia más oscura, trágica y enfermiza, casi una historia de terror fantástico, en la que aparece un extraño espíritu de mujer que llega del mundo de los sueños o de los deseos para desquiciar la apacible vida de un farero que vive con su familia en las islas de Halligen, en el mar del Norte. Aquí, Ana utiliza colores apagados, como las luces de los días grises y las noches eternas de esos parajes tan norteños, lo que aporta a la narración un intenso matiz de tristeza y de locura, de perversión y de miedo. Las tentaciones del espíritu vuelven loco al farero y las tormentas sin fin vienen a disparar el drama en muchas direcciones. Pequeños dibujos en tinta negra y roja vienen a remarcar el drama que se va descubriendo en las fabulosas pinturas que la ilustradora valenciana ha realizado para este cuento de aires góticos y malignos, anegado de vapores de alcohol yde desesperanza, miedos, oscuras aves agoreras y sufrimiento sin fin.
Qué ganas tengo de que se publique Hermanas, el tercer título de la trilogía para entrar de nuevo en ese universo sutil, como de filigrana, del arte de Ana Juan, un mundo artístico que es como un trenzado imposible de imágenes ariscas y tenebrosas a la vez que hermosas y llenas de romanticismo. Y en el de los textos que narran estos cuentos parecen extraídos de entre las leyendas trágicas y llenas de imaginación que escribieron Edgar Allan Poe, Gustavo Adolfo Bécquer o Guy de Maupassant.